Crónica de una fermentación cruzada
A veces, lo más insólito no es que alguien recorra 1.400 kilómetros para venir a verte al monte.
Lo insólito es que escuche. Que mire. Que entienda.
Y que luego escriba desde un lugar honesto.
Hace unos días, Mūn Kombucha llegó a Karrantza. Lo hicieron con sus cuerpos, con sus preguntas, con una generosa carga de latas y con esa delicadeza rara que tienen quienes fermentan más allá del márketing.
Nos sentamos, esquilamos, caminamos, hablamos. No tanto de producto, sino de procesos. De lo que se queda fuera de plano. De la política de cuidar.
Y escribieron una newsletter que podría ser un manifiesto.
Porque hablaron de lana —de lana vasca, la que ya no tiene valor de mercado pero sí de arraigo—.
Hablaron de ovejas —de ovejas carranzanas de cara negra, de esas que pesan más de 60 kilos y que solo se dejan tocar por quienes conocen su pulso—.
Hablaron de nosotras. Pero, sobre todo, hablaron con nosotras.
Lo contaron así: una artista andaluza y un maestro vasco que se encontraron entre ovejas y decidieron no soltar esa hebra. Decidieron quedarse. No como consigna, sino como práctica.
Y desde ahí: hilamos, tejemos, criamos, diseñamos. Mutur Beltz.
Nos trajeron kombucha. Riquísima. Con latas preciosamente diseñadas.
Y no pudimos evitar una carcajada cuando vimos esos rostros animales en la etiqueta:
¿Os imagináis que un día una de nuestras ovejas aparezca en una lata?
Un despropósito.
Pero también una posibilidad.
Una grieta por la que colar un relato que no esté domesticado.
Mutur Beltz aún no tiene newsletter. Estamos trabajando en ello, despacio, con la misma calma con la que se esquila en primavera.
Mientras tanto, os recomendamos leer la de Mūn. Porque ahí hay escucha, hay verdad, y hay una apuesta clara por otro modo de habitar.
Gracias, Mūn, por el viaje.
Gracias por ver con el corazón.
Nos vemos en la siguiente fermentación.

Un placer conoceros. A vosotros y a vuestro enorme proyecto (de vida). La conexión que hemos creado va más allá. Esperamos veros pronto por aquí. O subir a visitaros de nuevo para continuar la charla que podría haber durado casi infinito.
Que nadie pare lo que empezó a tejerse y a fermentarse hace unos días 😉