Makila, Bardanaska eta Harresi
Palo, Bardanaska y Muro – Idoia Cuesta
VIII Residencia Artística del Buen Vivir
El pasado verano, en la VIII Residencia Artística del Buen Vivir en Karrantza, tuvimos la suerte de contar con la creadora textil y bióloga gallega Idoia Cuesta. Su proyecto, Makila, Bardanaska eta Harresi, es una exploración entre el gesto, la memoria y la materia que hunde sus raíces en las tradiciones del Valle de Karrantza y las conecta con su práctica artística contemporánea.
Aunque hacía tiempo que seguía el camino de Mutur Beltz a través de las redes, Idoia conoció de primera mano nuestro proyecto en unas jornadas textiles en Galicia, donde se encontró con Laurita Siles. Desde aquella conversación entre castaños de la Ribeira Sacra surgió el deseo de participar en la residencia, un sueño que se hizo realidad en junio de 2024.
La memoria en las manos
Durante la residencia, Idoia se adentró en la memoria gestual y táctil de los habitantes del pasado: los movimientos transmitidos de generación en generación al trabajar la tierra, levantar muros, entretejer bardanascas o sujetar una makila. Junto a la estudiante Calypso Cabooter, documentaron las posturas de los pastores al tomar su cayado y se sumergieron en la investigación etnográfica de este objeto esencial, símbolo de respeto, justicia y autoridad.
El homenaje a la bardanasca
Uno de los hallazgos más potentes de su estancia fue la bardanasca, un tejido ancestral realizado con varas de avellano entrelazadas, utilizado tanto en cierres de prados como en tabiques de casas rurales. Con la guía del etnógrafo Luis Manuel Peña Cerro, Idoia reconstruyó la técnica, rindiendo homenaje a esta tradición casi olvidada.
Su reinterpretación artística combinó varas de sauce peladas y sin pelar con tallos de madreselva y clemátide, integrando además la lana peinada de oveja carranzana previamente afieltrada, como un puente entre el patrimonio vegetal y animal del valle.
Los muros como memoria del paisaje
Otro eje de su investigación fueron los muros de piedra seca que delimitan los prados y acompañan las antiguas cabañas pastoriles. Estas arquitecturas, levantadas sin cemento, hablan de un conocimiento transmitido y de una manera de habitar el territorio en equilibrio con los recursos locales. Inspirada en esas construcciones, Idoia creó piezas tejidas con fibras vegetales y lana en diferentes tonos, evocando los cercados, los corrales y la resistencia del paisaje.
Una obra situada
La instalación final de Idoia no fue solo un ejercicio formal, sino un gesto de reconocimiento al pueblo de Karrantza y su patrimonio. Una obra situada en el propio entorno, que despierta la curiosidad del visitante y devuelve visibilidad a saberes y prácticas que corren el riesgo de caer en el olvido.
Su proyecto, Makila, Bardanaska eta Harresi, es un ejemplo de cómo el arte contemporáneo puede dialogar con la memoria rural, recuperar técnicas tradicionales y, al mismo tiempo, proponer nuevas lecturas poéticas y materiales del territorio.
Escuchar los pasos de tus iguales entre la maleza nos hace conscientes de cómo suena el esfuerzo pero también el alivio de sentirse acompañado. Cada cual con su camino y su tiempo, no existe una única senda. Ahí reside lo sagrado. Un monte no es el mismo monte para todos. La voz del pastor suena de diferente forma en cada rincón de la sierra. Solo nos queda guardar silencio y bajar detenidamente. Te estará permitido tropezar, caer, parar, incluso retroceder pero eso sí, mirando al suelo, escuchando al cielo, mirando al cielo, escuchando el suelo.

Idoia Cuesta es la perfecta encarnación de la excelencia artesana contemporánea. Idoia hace una cestería que va mucho más allá del tejer: es una cestería abierta a todas las posibilidades que su formación de bióloga, su inmensa creatividad y su incontestable maestría de cestera nos ofrecen. Cualquier textil, cuero, material vegetal, tejido con mil combinaciones y en mil nuevas formas es posible, en este taller impregnado de la magia y del encanto del campo gallego.
Idoia colabora con diseñadores y casas de gran prestigio internacional, como Loewe y Adolfo Domínguez entre otros. Además, diseña sus propias creaciones a veces inspiradas en la cestería tradicional, que son de una belleza extraordinaria.
